Ucrania realizó ataques con drones contra infraestructura petrolera y naval en la región de San Petersburgo, en una acción que elevó la presión sobre Rusia.
Reuters reportó impactos en una terminal petrolera y en instalaciones vinculadas a Kronstadt, horas antes del inicio de un foro económico de alto perfil en la ciudad natal de Vladimir Putin.
El ataque muestra la capacidad ucraniana de llevar operaciones de largo alcance a más de mil kilómetros de la frontera.
Rusia informó que derribó decenas de drones, aunque las afectaciones provocaron incendios, restricciones aéreas y medidas adicionales de seguridad.
El episodio tiene una lectura militar y política porque ocurre mientras Moscú intenta proyectar normalidad económica ante invitados internacionales.
Para Europa, este tipo de ataques confirma que la guerra sigue extendiendo riesgos sobre energía, transporte y seguridad regional.
El conflicto mantiene una dinámica de desgaste en la que cada golpe busca afectar logística, moral y narrativa pública del adversario.
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