Autoridades mexicanas advierten un incremento en el uso de coches bomba, drones con explosivos y minas terrestres por parte de grupos criminales en distintas regiones del país.
Reuters documentó casos recientes en estados como Zacatecas y Michoacán, donde los artefactos han sido usados contra instalaciones, fuerzas de seguridad y objetivos rivales.
El cambio táctico eleva el riesgo para civiles porque un explosivo puede dañar viviendas, vehículos o personas que no forman parte de los enfrentamientos.
Las corporaciones de seguridad requieren capacitación, equipo especializado y protocolos para detectar, aislar y neutralizar artefactos sin exponer a vecinos o primeros respondientes.
Para estados fronterizos, el fenómeno obliga a observar tráfico de componentes, drones y materiales que pueden circular por rutas comerciales ordinarias.
La ciudadanía debe evitar manipular objetos sospechosos y reportarlos de inmediato. También conviene no difundir ubicaciones de operativos en tiempo real para no poner en riesgo a personal y población.
El incremento de estos ataques muestra una evolución del crimen organizado. La eficacia de la respuesta deberá medirse por reducción de incidentes, investigaciones y desarticulación de redes.
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