Los ministros de Finanzas del G20 quedaron divididos por el lenguaje sobre políticas no comerciales y distorsiones relacionadas con China, después de que la mayoría respaldó una posición que Pekín no acompañó.
Reuters informó que todos los miembros excepto China apoyaron abordar desequilibrios ligados a subsidios, dependencia exportadora y políticas que afectan la competencia internacional.
Estados Unidos impulsó el debate al sostener que los excedentes comerciales chinos generan presiones sobre otras economías e industrias.
China rechaza que su modelo sea tratado como una fuente de distorsión y defiende sus políticas industriales como parte de su estrategia de desarrollo.
El asunto importa para México porque la competencia de productos asiáticos y los cambios en cadenas globales pueden influir en manufactura, inversión y empleo.
Para Chihuahua, una reconfiguración del comercio mundial puede traer oportunidades de relocalización, pero también riesgos por mayor presión competitiva en sectores industriales.
El G20 no impone reglas automáticas en este punto. Las consecuencias dependerán de decisiones nacionales, nuevas barreras comerciales y negociaciones multilaterales.
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