La nueva integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación enfrenta cuestionamientos por una caída en productividad durante su primer año de operación.
Expansión Política reportó que especialistas atribuyen parte del problema a la desaparición de salas, lo que concentró más asuntos en el Pleno y ralentizó discusiones.
La productividad judicial importa porque cada retraso puede prolongar incertidumbre en casos constitucionales, fiscales, penales, administrativos o de derechos humanos.
Para ciudadanos y empresas, un tribunal lento puede significar años de espera para obtener criterios definitivos sobre normas o actos de autoridad.
Morena ha planteado propuestas para reintroducir secciones que permitan distribuir asuntos, una idea que reconoce dificultades prácticas del nuevo diseño institucional.
El debate no se limita a números de sentencias: también debe analizar calidad, independencia, transparencia y claridad de los criterios aprobados.
El primer año ofrece elementos para evaluar la reforma judicial, pero el desempeño deberá medirse con indicadores comparables y no sólo con lecturas partidistas.
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