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Revocación en Juárez: cuando el desencanto alcanza a quienes prometieron ser diferentes

2026-09-04 · Metroplex Noticias
Revocación en Juárez: cuando el desencanto alcanza a quienes prometieron ser diferentes

Editorial | Metroplex .

Ciudad Juárez atraviesa un momento político que difícilmente puede reducirse a una simple disputa entre partidos. El inicio formal del procedimiento para buscar la revocación de mandato de Cruz Pérez Cuéllar coloca sobre la mesa una pregunta mucho más incómoda: ¿qué pasó con aquella expectativa de que las cosas serían diferentes?

El Instituto Estatal Electoral de Chihuahua autorizó la etapa de recolección de apoyos ciudadanos para determinar si puede avanzar el procedimiento de revocación contra el presidente municipal con licencia. Los promoventes necesitan reunir 63 mil 123 respaldos válidos entre el 1 de septiembre y el 29 de noviembre de 2026. Apenas después, si se cumplen los requisitos legales, podría llegarse a una consulta.

Es importante decirlo con precisión: Cruz Pérez Cuéllar no está siendo revocado actualmente. Tampoco puede asegurarse que la mayoría de los juarenses quiera removerlo.

De hecho, una medición de Mitofsky correspondiente a junio todavía colocaba al alcalde con licencia con 60.5% de aprobación, por lo que sería incorrecto presentar el descontento como una opinión unánime de la ciudad.

Pero tampoco puede minimizarse lo que está ocurriendo.

Que exista un procedimiento legal impulsado por ciudadanos para preguntarle a Juárez si quiere que Cruz termine el periodo para el que fue electo representa, por sí mismo, una señal política que debería preocupar a cualquier gobernante.

De presidente municipal a aspirante: la sensación de una ciudad dejada a medias

Cruz Pérez Cuéllar pidió licencia el pasado 17 de junio para apartarse de la Presidencia Municipal mientras participa en el proceso político rumbo a la gubernatura de Chihuahua. Héctor Ortiz Orpinel asumió desde entonces como alcalde suplente.

Ahí comienza buena parte del desencanto.

Los juarenses eligieron a un presidente municipal para gobernar Ciudad Juárez, no solamente para utilizar la alcaldía como estación de paso rumbo al siguiente cargo.

Es perfectamente legítimo que un político tenga aspiraciones. Lo cuestionable aparece cuando la ciudadanía comienza a sentir que los problemas cotidianos de la ciudad quedaron subordinados a una carrera electoral.

Calles deterioradas, inseguridad, servicios públicos insuficientes, crecimiento urbano desordenado y una ciudad que continúa esperando soluciones de fondo forman parte de una realidad que no desaparece porque comiencen las precampañas.

Quizá por eso la revocación tiene una carga política superior a las 63 mil firmas que busca reunir.

Representa el derecho ciudadano a decir: antes de pedirnos Chihuahua, responde por Juárez.

Cruz puede presumir encuestas; los ciudadanos tienen derecho a cuestionarlo

Pérez Cuéllar ha dicho que incluso el proceso podría beneficiarlo políticamente y servir para demostrar nuevamente el respaldo que tiene entre los juarenses.

Puede tener razón.

Si conserva el respaldo que muestran algunas encuestas, una eventual consulta podría terminar fortaleciéndolo.

Pero justamente ahí está la virtud de la revocación: que no sean los espectaculares, las estructuras partidistas, los adversarios ni los discursos quienes decidan quién tiene razón.

Que sean los ciudadanos.

Si Cruz conserva el respaldo de Juárez, tendrá una oportunidad para demostrarlo. Si existe un hartazgo mayor de lo que muestran las encuestas, también quedará evidenciado.

Eso es democracia.

Y enfrente está Andrea Chávez

El problema para quienes ven en Andrea Chávez una alternativa tampoco es menor.

La senadora con licencia mantiene desde hace años una relación política ampliamente documentada con Adán Augusto López, quien públicamente incluso llegó a asegurar que ella sería candidata y gobernadora de Chihuahua. La intervención provocó entonces una respuesta del propio Pérez Cuéllar: “en Chihuahua mandamos los chihuahuenses”.

Esa cercanía, que en otro momento representó fortaleza política, hoy puede convertirse en una carga.

Adán Augusto ha enfrentado un profundo desgaste político tras las investigaciones y procesos relacionados con Hernán Bermúdez Requena, quien fuera su secretario de Seguridad en Tabasco y posteriormente fue acusado de vínculos con el grupo criminal conocido como La Barredora.

Debe hacerse una distinción fundamental: la cercanía política de Andrea Chávez con Adán Augusto no constituye prueba de participación de ella en ningún delito ni permite trasladarle automáticamente acusaciones dirigidas contra otras personas.

Pero políticamente las compañías pesan.

Y mucho.

El rumor de la visa: cuidado con convertir versiones en sentencias

Durante los últimos días comenzó además a circular la versión de que Andrea Chávez habría perdido su visa para ingresar a Estados Unidos y algunas publicaciones intentaron relacionar esa supuesta decisión con investigaciones sobre actividades ilícitas.

Hasta ahora no existe una confirmación pública del Departamento de Estado estadounidense que permita afirmar que la visa de Andrea Chávez fue cancelada, y mucho menos que la causa fueran supuestos nexos con el crimen organizado.

Más aún, el 2 de septiembre se difundió información sobre una fotografía publicada por la propia Chávez desde El Paso, Texas, lo cual obliga a tratar con todavía mayor cautela las versiones que aseguran que tiene prohibido ingresar a Estados Unidos.

Un medio responsable no puede convertir un rumor en culpabilidad.

Lo verdaderamente relevante políticamente es otra cosa: que una versión de semejante gravedad pueda instalarse con tanta facilidad revela hasta qué punto existe una crisis de confianza alrededor de algunos personajes de la política nacional.

La solución no es repetir rumores.

La solución es transparencia.

¿Cruz o Andrea? Para muchos juarenses esa podría ser la pregunta equivocada

Morena parece encaminarse hacia una confrontación interna entre Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez por Chihuahua. Incluso medios nacionales han documentado la creciente pugna entre ambos proyectos.

Pero quizá la ciudadanía debería negarse a aceptar que esas sean sus únicas opciones.

Porque una democracia no debería obligar a escoger entre decepciones.

De un lado, un alcalde con licencia que abandonó temporalmente el puesto para buscar la gubernatura y que ahora enfrenta un procedimiento ciudadano que podría terminar preguntándole a Juárez si todavía quiere que continúe gobernándolo.

Del otro, una aspirante cuyo proyecto político ha estado estrechamente asociado a uno de los grupos internos de Morena que más desgaste ha acumulado durante los últimos meses.

Cruz Pérez Cuéllar tiene todo el derecho de aspirar a gobernar Chihuahua.

Andrea Chávez también.

Pero Chihuahua tiene todavía más derecho a exigir algo que durante años parece extraordinariamente difícil encontrar en la política mexicana: candidatos que no lleguen acompañados de expedientes polémicos, padrinazgos incómodos, campañas adelantadas, sospechas, guerras internas y explicaciones pendientes.

La revocación contra Cruz todavía está muy lejos de resolverse.

Pero independientemente de su resultado, ya consiguió algo importante:

recordarle al poder que los ciudadanos no solamente sirven para elegir gobernantes. También pueden exigirles cuentas.

Y quizá ese sea el verdadero mensaje que debería escucharse desde Ciudad Juárez hasta Palacio de Gobierno:

antes de pedir el siguiente cargo, cumplan con el que la gente ya les dio.

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