Directivos de Shell y Equinor advirtieron que los mercados energéticos mundiales están perdiendo parte de la capacidad que anteriormente les permitía absorber interrupciones de suministro.
Los recientes ataques y tensiones en Medio Oriente han elevado los precios del petróleo y del gas y reducido inventarios disponibles en distintos mercados.
El crudo se ha acercado nuevamente a niveles de 110 dólares por barril y el diésel ha alcanzado precios elevados en varios países.
Las empresas consideran que herramientas como inventarios, rutas alternativas y flexibilidad logística ya no ofrecen el mismo margen de protección que al inicio de la crisis.
Europa enfrenta además almacenamiento de gas relativamente bajo antes del invierno y dudas sobre la estabilidad de las rutas de gas natural licuado.
Una prolongación de los problemas energéticos podría afectar transporte, producción industrial, generación eléctrica e inflación durante 2027.
El mercado seguirá especialmente sensible a cualquier nueva interrupción en el Estrecho de Ormuz y otras rutas estratégicas.
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