Europa enfrenta el inicio del otoño con sus reservas de gas natural alrededor de 69 por ciento de capacidad, por debajo del promedio de 85 por ciento registrado para esta época durante los últimos cinco años.
El retraso en la reposición de inventarios coincide con precios elevados de gas, diésel y otros productos energéticos.
Alemania y Países Bajos concentran una parte importante de la capacidad de almacenamiento europea y enfrentan presión para acelerar compras antes del invierno.
El encarecimiento del gas puede trasladarse a electricidad, calefacción, producción industrial y precios al consumidor durante los meses de mayor demanda.
Los gobiernos también enfrentan presión política para contener los costos energéticos sin aumentar excesivamente subsidios y deuda pública.
Analistas advierten que depender de un invierno templado representa un riesgo porque una temporada fría podría reducir con rapidez los inventarios disponibles.
La situación energética europea seguirá condicionada por el suministro internacional, la disponibilidad de gas natural licuado y la evolución de los conflictos en Medio Oriente.
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