Cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno se reúnen esta semana en Nueva York para la Asamblea General de Naciones Unidas en un contexto de alta tensión internacional.
Las guerras en Medio Oriente y Ucrania ocuparán buena parte de la agenda diplomática, junto con los efectos económicos de los conflictos sobre energía, alimentos y comercio.
El presidente estadounidense Donald Trump volverá a intervenir ante la Asamblea mientras la ONU enfrenta recortes financieros y cuestionamientos sobre su capacidad para resolver crisis.
El secretario general António Guterres ha señalado que la inteligencia artificial será otro tema central y ha pedido reglas comunes para reducir riesgos asociados con sistemas cada vez más avanzados.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa afectando los mercados energéticos, mientras las acciones de los hutíes mantienen riesgos sobre rutas marítimas estratégicas.
Ucrania buscará apoyo antes de otro invierno de guerra, al tiempo que Rusia mantiene capacidad de veto en el Consejo de Seguridad.
La reunión mostrará hasta qué punto la ONU puede mantener relevancia como espacio de negociación cuando las principales potencias mantienen posiciones cada vez más enfrentadas.
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