Cuba y Estados Unidos mantienen canales de comunicación abiertos, aunque no existen actualmente negociaciones formales entre ambos gobiernos, informó la principal diplomática cubana en Washington.
Los contactos se realizan mediante reuniones, llamadas y mensajes sobre asuntos concretos, pero no han derivado en una mesa oficial para normalizar la relación.
La Habana ha expresado disposición a un diálogo basado en respeto a la soberanía, mientras rechaza exigencias estadounidenses relacionadas con cambios en su sistema político.
El gobierno de Donald Trump mantiene una política de presión que incluye sanciones, restricciones de viaje y demandas de reformas políticas en la isla.
Cuba enfrenta al mismo tiempo una situación económica severa, con escasez de combustible, problemas de infraestructura y dificultades para sostener servicios básicos.
Para América Latina, cualquier modificación en la relación entre Washington y La Habana tiene implicaciones diplomáticas, migratorias y económicas, especialmente para países que mantienen vínculos con ambos.
La existencia de comunicación reduce el riesgo de una ruptura total, pero no debe confundirse con una negociación de fondo; las posiciones centrales de ambos gobiernos continúan distantes.
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