Rusia lanzó alrededor de 70 misiles y una nueva oleada de drones contra Ucrania en uno de los ataques más grandes registrados durante los últimos meses.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy informó que al menos 11 personas murieron en distintas regiones como consecuencia de los bombardeos.
Uno de los principales objetivos fue la infraestructura energética, un sector especialmente vulnerable mientras Ucrania se prepara para los meses de invierno.
Kyiv sostiene que los misiles balísticos siguen siendo uno de los mayores desafíos para sus sistemas de defensa aérea y pidió a sus aliados nuevos paquetes de protección.
El ataque ocurre un día después de una ofensiva ucraniana con drones contra la región de Moscú, lo que muestra una nueva escalada en la capacidad de ambos países para golpear territorio enemigo.
Para Europa, la intensificación de los ataques aumenta la preocupación por energía, desplazados, gasto militar y seguridad regional.
No existen señales claras de una desescalada inmediata y cualquier negociación dependerá de decisiones políticas y militares que siguen abiertas.
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