Los líderes de la Unión Europea analizan nuevas medidas comerciales para limitar el impacto de las importaciones chinas sobre la industria del bloque.
La Comisión Europea ha endurecido su posición después de años de intentar obtener mayor acceso al mercado chino y ahora considera instrumentos defensivos frente al rápido crecimiento de exportaciones.
El déficit comercial de la Unión Europea con China alcanzó cientos de miles de millones de euros y sectores como automóviles, manufactura y tecnología enfrentan presión creciente.
Francia y Alemania han pedido una respuesta más coordinada, aunque existen diferencias internas sobre la intensidad y alcance de posibles restricciones.
Cualquier nueva barrera puede provocar represalias comerciales y afectar cadenas globales de suministro en productos industriales, automóviles, baterías y tecnología.
El debate importa para México porque una reconfiguración del comercio entre Europa y China puede modificar inversiones, precios y flujos hacia Norteamérica.
Las decisiones todavía están en discusión y cualquier medida concreta requerirá acuerdos dentro de las instituciones europeas.
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