El Gobierno de México suspendió por cinco años el arancel de 10% aplicado a determinadas autopartes importadas destinadas al ensamblaje de vehículos, de acuerdo con información publicada el 16 de octubre.
La medida busca aliviar costos para fabricantes y proveedores en un momento de presión sobre la industria automotriz nacional.
El sector enfrenta una caída reciente de producción y exportaciones, mientras continúan las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá.
Las autoridades vinculan la decisión con la estrategia industrial del Plan México y con la necesidad de sostener inversiones en nuevas plantas.
Para estados manufactureros como Chihuahua, la modificación podría influir en cadenas de suministro, compras de insumos y decisiones de inversión.
La suspensión del arancel no significa que desaparezcan todos los impuestos o requisitos de importación: el alcance depende de las fracciones y condiciones aplicables.
Empresas y proveedores deberán revisar las disposiciones oficiales para determinar si sus componentes específicos quedan cubiertos por el beneficio.
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