El papa León XIV habló por teléfono el viernes 16 de octubre con Vladimir Putin para pedir condiciones que permitan entregar alimentos y suministros esenciales a Oleshky, ciudad ucraniana bajo control ruso.
El Vaticano señaló que el pontífice planteó la posibilidad de una pausa de hostilidades que facilitara el acceso humanitario.
El Kremlin respondió que había acuerdo para cooperar en la atención a la población, aunque no confirmó expresamente un alto el fuego.
Organismos internacionales han advertido sobre las dificultades para abastecer a los residentes que permanecen en la localidad de la región de Jersón.
Rusia y Ucrania se acusan mutuamente de obstaculizar los suministros, por lo que esas afirmaciones deben atribuirse a cada parte.
La llamada representa una gestión diplomática y humanitaria, no un acuerdo general de paz ni una garantía de acceso inmediato.
Las próximas acciones deberán mostrar si la cooperación anunciada se traduce en entregas verificables de ayuda a la población civil.
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