Arabia Saudita cerró temporalmente su oleoducto Este-Oeste después de un ataque con dron, en una nueva escalada de las tensiones que afectan el suministro internacional de petróleo.
Reuters informó que el ducto de aproximadamente mil 200 kilómetros había permitido al país mover entre cuatro y cinco millones de barriles diarios evitando el congestionado estrecho de Ormuz.
Autoridades sauditas e iraquíes señalaron que el ataque se originó en territorio iraquí donde operan milicias respaldadas por Irán, mientras Irak anunció medidas contra mandos locales.
El cierre coincide con un aumento de la presión en el mar Rojo y con movimientos de fuerzas hutíes en Yemen, lo que incrementa el riesgo sobre dos de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Los precios del petróleo regresaron por encima de los 100 dólares por barril, reflejando el temor de los mercados a una interrupción prolongada en el suministro.
Para México, una escalada sostenida puede presionar precios de combustibles, transporte, logística e inflación, además de afectar costos para empresas manufactureras y consumidores.
La situación continúa cambiando y las autoridades sauditas calificaron el cierre como preventivo; la duración de la interrupción será determinante para medir su impacto global.
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