Rusia afirmó que continuará ataques a gran escala contra Kyiv y otras ciudades ucranianas, en una nueva escalada de la guerra que ya ha provocado daños importantes a infraestructura.
El Ministerio de Exteriores ruso pidió a extranjeros y personal diplomático abandonar Ucrania, mientras Moscú presenta sus operaciones como represalia por ataques ucranianos.
Ucrania respondió que intensificará sus golpes contra refinerías rusas, que considera parte de la capacidad económica y logística que sostiene el esfuerzo militar de Moscú.
El presidente Volodymyr Zelenskiy aseguró que su país no busca atacar civiles y sostuvo que Rusia pretende aumentar la presión sobre las ciudades ucranianas.
Los ataques recientes han dañado infraestructura en Kyiv y otras regiones, complicando movilidad y servicios cuando se aproxima el invierno europeo.
Una expansión de ataques contra instalaciones energéticas puede tener consecuencias sobre precios, exportaciones y seguridad regional más allá de Ucrania y Rusia.
Las posiciones de ambos gobiernos muestran que, pese a los intentos internacionales de reactivar negociaciones, no existe por ahora una señal clara de desescalamiento.
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