Las ventas en línea en México se han duplicado respecto de los niveles observados alrededor de la pandemia, consolidando un cambio estructural en la forma de comprar y distribuir productos.
El crecimiento ha impulsado grandes centros de distribución, redes de última milla y nuevas inversiones en automatización y manejo de inventarios.
El fenómeno importa porque no solo modifica al comercio minorista: también cambia necesidades de transporte, bodegas, empleo, tecnología y servicios financieros.
Para consumidores, la competencia digital amplía opciones y velocidad de entrega, aunque mantiene retos en devoluciones, fraudes, protección de datos y atención posventa.
Las pequeñas empresas pueden aprovechar marketplaces y redes sociales para ampliar su mercado, pero enfrentan costos de publicidad, comisiones y logística que deben incorporarse a sus precios.
En ciudades fronterizas como Juárez, el comercio electrónico se cruza además con hábitos de compra en Estados Unidos y con cadenas logísticas binacionales.
El crecimiento continuará dependiendo de conectividad, seguridad de pagos, infraestructura y capacidad de empresas grandes y pequeñas para competir en un mercado cada vez más digital.
METROPLEX NOTICIAS