La Organización Meteorológica Mundial advirtió el 21 de octubre que el episodio actual de El Niño podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas. Sus modelos apuntan a un calentamiento excepcional del Pacífico tropical.
La agencia de Naciones Unidas señaló que las anomalías de temperatura del océano podrían acercarse a 3.8 grados Celsius sobre el promedio en el periodo de mayor intensidad. Se trata de una proyección y no de una medición definitiva.
El Niño es una oscilación natural del sistema océano-atmósfera que modifica la circulación del aire y los patrones de lluvia. Sus efectos pueden variar considerablemente entre regiones, con sequías en unas zonas y precipitaciones intensas en otras.
Los expertos advierten que la temperatura global elevada puede agravar algunas consecuencias de estos cambios. Sin embargo, no todos los fenómenos meteorológicos extremos pueden atribuirse directamente a El Niño.
La preocupación se extiende a agricultura, disponibilidad de agua, salud y seguridad alimentaria. Los gobiernos y organizaciones humanitarias han sido llamados a preparar sistemas de alerta y medidas de protección.
Para México y América Latina, la recomendación es seguir los pronósticos de los servicios meteorológicos nacionales. Los efectos locales dependen de la temporada, la región y la interacción con otros sistemas atmosféricos.
La OMM indicó que el fenómeno podría seguir activo hasta 2027, aunque las proyecciones se revisan conforme se dispone de nuevas observaciones. La intensidad real deberá confirmarse con datos posteriores.
El reporte internacional fue publicado el 21 de octubre; esta nota resume el aviso científico y distingue explícitamente entre riesgos previstos y hechos ya ocurridos.
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