China y Yibuti difundieron una declaración conjunta sobre la necesidad de preservar la libertad de navegación en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. El pronunciamiento se conoció el 21 de octubre.
Los dos gobiernos expresaron preocupación por el deterioro de la seguridad marítima y sus efectos en el comercio internacional. La zona conecta rutas que enlazan el océano Índico con el canal de Suez.
El estrecho es estratégico para el transporte de mercancías y energía. Las interrupciones pueden elevar costos logísticos, modificar itinerarios y afectar cadenas de suministro más allá de África y Oriente Medio.
Yibuti tiene una posición geográfica relevante frente a Yemen y alberga instalaciones militares de diferentes países. La presencia de actores externos añade complejidad a la seguridad regional.
La declaración pidió respeto al derecho internacional y a la soberanía de los países ribereños. También llamó a evitar medidas que incrementen la tensión en un contexto de conflictos y ataques a embarcaciones.
El mensaje se produce mientras continúan preocupaciones por la violencia vinculada con Yemen y los riesgos para buques comerciales. Las partes no anunciaron en esta declaración una solución inmediata al conflicto.
Para los consumidores, la importancia del mar Rojo radica en su papel como corredor de transporte global. La persistencia de riesgos puede trasladarse a costos de envío y tiempos de entrega.
Reuters publicó la información el 21 de octubre; la nota distingue las posiciones diplomáticas de China y Yibuti de una evaluación independiente sobre el estado de las rutas marítimas.
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