Hay partidos que valen tres puntos y hay partidos que valen la poca vergüenza deportiva que todavía te queda. Para los Bravos de Juárez, el partido contra Tigres pertenece a la segunda categoría.
Porque ya basta.
FC Juárez está arrastrando el nombre de una ciudad que no merece semejante espectáculo. Ciudad Juárez es trabajo, carácter, resistencia y orgullo fronterizo. Mientras tanto, su equipo profesional se ha convertido en noticia por las razones equivocadas: derrotas, goleadas y un arranque que quedará marcado entre los peores.
Y mientras nosotros seguimos pagando boletos, comprando camisetas, consumiendo en el estadio y defendiendo estos colores, en la cancha parece que algunos todavía no entienden lo que representa ponerse esa camiseta.
CONTRA TIGRES, PROHIBIDO PERDER
No quiero escuchar que Tigres tiene mejor plantel. Ya lo sabemos.
No quiero escuchar cuánto cuesta su nómina. Ya lo sabemos.
No quiero escuchar que tiene figuras, seleccionados, experiencia o una banca que muchos equipos quisieran como once titular.
Me vale.
El futbol también se juega con orgullo. Y cuando ya te golpearon una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho veces, llega un momento en que tienes que decidir si vas a seguir poniendo la otra mejilla o finalmente vas a demostrar que tienes sangre.
Quedan nueve partidos. El torneo avanza y las oportunidades se están terminando. Si existe una mínima posibilidad de rescatar dignidad, competir y demostrar que este equipo no está muerto, es ahora.
Contra Tigres quiero once jugadores que terminen agotados.
Quiero barridas, presión, concentración, solidaridad y futbol.
Pero principalmente quiero una cosa:
PONGAN HUEVOS.
Y EL QUE NO SIRVA, QUE SE VAYA
También hay que dejar de engañarnos.
La basura que no se saca termina apestando toda la casa.
Y en un equipo profesional sucede exactamente lo mismo: cuando algo claramente no funciona, mantenerlo solamente porque ya invertiste dinero es seguir aumentando la pérdida.
El Tiba Sepúlveda no ha dado lo que Bravos necesita. Podrá tener trayectoria, experiencia y antecedentes importantes en el futbol mexicano, pero aquí no estamos pagando recuerdos.
Aquí necesitamos rendimiento.
Si un jugador constantemente genera dudas, pierde marcas, llega tarde o simplemente no aporta la seguridad para la cual fue contratado, entonces debe ir a la banca.
Tal vez encuentre otra función, hasta de parquero si quiere, pero dentro de la cancha hoy estorba más de lo que ayuda.
Y si trajeron un nuevo defensa, ¿qué están esperando?
¿La décima derrota?
Si el refuerzo está físicamente disponible y el cuerpo técnico considera que puede competir, entonces este es precisamente el momento para utilizarlo.
Ahora o nunca.
¿Y LA DIRECTIVA?
Porque tampoco todo puede caer sobre los jugadores.
A veces parece que a la directiva de Bravos le encanta tirar dinero.
Y cuidado: los aficionados queremos que gasten. Queremos inversión. Queremos refuerzos. Queremos jugadores importantes y queremos un equipo competitivo.
Pero queremos que gasten inteligentemente.
De nada sirve presumir contrataciones si después vemos exactamente los mismos problemas sobre la cancha.
Alguien tiene que responder por la planeación deportiva.
Y si Fran Sánchez —director deportivo del club— no puede construir un proyecto competitivo, entonces también debe ser evaluado. En el futbol profesional los resultados alcanzan a todos: jugadores, entrenador, director deportivo y directiva.
Aquí nadie debería tener puesto vitalicio.
TIGRES ES LA OPORTUNIDAD
Precisamente por eso Tigres puede convertirse en el partido que cambie algo.
Enfrente estará un rival poderoso. Perfecto.
Porque derrotar al último lugar no cambiaría la percepción de nadie. Competir de verdad contra uno de los grandes sí puede mandar un mensaje.
No estoy pidiendo futbol bonito.
No estoy pidiendo cinco goles.
Estoy pidiendo que cuando termine el partido podamos decir:
“Estos cabrones finalmente entendieron lo que significa representar a Juárez”.
Porque todavía quedan nueve oportunidades.
Nueve partidos para dejar de ser la burla.
Nueve partidos para recuperar algo de respeto.
Nueve partidos para demostrar quién merece quedarse para el próximo torneo y quién debe hacer sus maletas.
La primera es contra Tigres.
Así que jugadores, cuerpo técnico y directiva: dejen las explicaciones para después.
PONGAN HUEVOS.
PROHIBIDO PERDER.
Y si aun así pierden, que sea después de dejar hasta el último pedazo de orgullo sobre la cancha.
Porque el marcador puede perdonar una derrota.
Ciudad Juárez no debería perdonar la falta de vergüenza deportiva.
— El Jefe Indomable
Editorial deportiva | Metroplex Noticias
METROPLEX NOTICIAS